jueves, 19 de marzo de 2009

La colonización del Amazonas (II)


Catarata en Perú


Selva del Perú (ilustrada por el célebre francés Riou, dibujante que ilustró varios libros de Julio Verne y Edgar A. Poe)

Como mencionábamos en el post anterior, el proyecto de colonización a gran escala planteaba inicialmente como principal tierra de destino la vertiente oriental de los Andes, es decir, los valles del Amazonas. Zona rodeada de misterios y leyendas (inclusive en la actualidad), escasamente poblada y que durante la colonia había recibido poca atención, se presentaba dada la vastedad de sus regiones para el asentamiento de numerosas colonias.

Claro está, que para este asentamiento dadas las características de la ausencia de caminos, las rutas de comunicación se planteaban por vía fluvial. Es así que para 1853, el año el que se produjo el primer intento colonizador de la Amazonia, se lleva a debate en el Congreso la ampliación de un Tratado de Navegación ya suscrito en 1851 con el Imperio del Brasil; dentro de lo debatido se hallaba el tema de la navegación fluvial, sobre la exclusividad de las contratas y acá extraigo algunos artículos de un proyecto de contrato presentado para su aprobación:

Los abajo firmados, ciudadano de la república del Perú D. Evaristo Gomez Sanchez, encargado por su gobierno del canje de las ratificaciones de la convención de comercio y navegación fluvial, celebrada entre la dicha república y el imperio del brasil, y al ciudadano brasileño D. Ireneo Evangelista de Sousa, en calidad de Presidente de la compañía de navegación del Amazonas, formada en esta plaza de Rio de Janeiro en 9 de setiembre del corriente año -1852- desean arreglar de manera ventajosa para el Perú y la empresa el modo de llevar a cabo la expresada navegación del Amazonas y la de los ríos interiores de la República concluyentes de aquel, han convenido y ajustado lo siguiente, que queda pendiente de la aprobación del gobierno del Perú:
Art.4 – cuando los barcos de vapor de la compañía no completasen el viaje redondo, que es de la ciudad de la Barra en la embocadura del río Negro, al punto de Nauta, y de éste otra vez a aquella ciudad, se abonará tan sólo a la Compañía, la cantidad correspondiente a la distancia navegada, calculada por el número de millas en relacion al precio del viaje redondo.
Art.17 – Como en el fin del tercer año de esta contrata el Gobierno del Perú y la compañía de navegación y comercio del Amazonas deben tener ya una experiencia tal de la empresa, que los ponga en actitud de renovar a aquella y extenderla a mayor número de años, el Gobierno del Perú por su i o petición de la compañía, lo declarará así, procediéndose en consecuencia a la renovación del contrato, con las modificaciones que se creyesen oportunas. En este caso, la compañía se obliga a fundar en el litoral del Perú, que baña el Amazonas, y en las márgenes de los ríos interiores de la República, diez colonias de extranjeros que deberan ser de la nación que el Gobierno peruano designe. Para este fin se darán gratuitamente a la compañía la porción de terreno necesario.
Art. 18 – Las colonias que la compañía funde gozarán de las mismas ventajas y exenciones económicas que se concedieren a iguales establecimientos en la República del Perú o mayores, y mas especiales si las circunstancias especiales o las conveniencias públicas y de la compañía asi lo exigieran. Además de esto, el gobierno del Perú protegerá a la compañía en todo cuanto tienda a facilitar los contratos, venida y establecimiento tanto de los colonos mencionados como de los misioneros que eche mano para el mayor éxito de la colonización, y removerá cualesquier embarazos que se opongan a la marcha y desenvolvimiento de la misma, precediendo la solicitud de la compañía.
Art. 19 – Conviniendo a la empresa de inmigración y colonización de las vastas regiones del interior del Perú y a la exportación de sus raras producciones que aquellas y estas sean conocidas del mundo todo, especialmente de las naciones industriosas de la Europa, la compañía deberá procurar con el mayor ardor que sean conocidas aquellos territorios y esos productos, haciendo publicaciones por su cuenta mediante la prensa, exportando en sus barcos las muestras de los frutos que constituyen la riqueza entre los tres reinos de la naturaleza y adoptando cuantas medidas estén a su alcance.


Dicho contrato no fue suscrito, ni ninguna empresa intentó establecer colonias amazónicas excepto el tema tratado anteriormente sobre los italianos de Chanchamayo traídos por M. Kenzie alrededor de 1890. Un punto importante para hacer efectiva y dinámica la colonización del Amazonas es la navegación fluvial y lo que ello necesita, los barcos. Para esto el Perú suscribió en 1851 un tratado internacional con el Brasil, estableciendo la libre navegación a lo largo del río amazonas, exonerando de los derechos de importanción a los vapores de ambos estados que los surcasen, comprometiéndo a ambas naciones a contratar conjuntamente los servicios de una compañía de vapores la cual debía hacer viajes regulares desde Belén de Pará (en la desembocadura Atlántica del Amazonas) hasta el puerto peruano de Nauta; para ello el gobierno peruano encargó la construcción de dos vapores en Estados Unidos en 1853 y el Brasil contrató los servicios de la Amazon Navigation Company, la cual en el curso de los cinco años siguientes la compañía sirvió a ambos países siendo subsidiada por estos.

El 14 de marzo de 1854 llegaron a Loreto los vapores peruanos "Tirado" y "Huallaga" -los primeros que con bandera peruana surcaron el Amazonas- de 80 y 50 toneladas respectivamente, hechos en Estados Unidos, y demostraron estar mal diseñados para su empleo en la región. Fueron construidos a propuesto de José Whitmore y vinieron en piezas para armarse en Pará. El 18 de marzo de 1853 Whitmore presenta su propuesta de construcción, ofreciendo mediante la entrega de 75 000 pesos construir dos barcos de vapor de río del tonelaje antes mencionado, aceptándose dicha propuesta con las condiciones de que cada vapor tenga montado un cañón de calibre igual al de la fragata "Amazonas", a fin de que representen en los puertos fronterizos y ríos interiores la autoridad nacional y que exploren estos ríos, iniciando el comercio fluvial en toda su longitud, facilitando la comunicación acuática por el Pozuzo y el Huallaga, evitando las dilaciones y penalidades del camino de aquel entonces existente entre el Departamento de La Libertad y de Amazonas.

Sobre el destino de estos dos vapores, Mateo Paz Soldán en su "Geografía del Perú" (1862) describe lo siguiente:

"El río Huallaga: Bastante caudaloso, desciende de las alturas del Cerro de Pasco, es bavegable por barcos de vapor hasta los Pongos de Chasuta, desemboca en el Marañón cinco leguas más abajo del puerto de La Laguna. El Vapor Tirado ha surcado ya este río, desde la unión con el Marañón hasta el puerto de Yurimaguas, sin encontrar embarazo alguno en él..."

"En el año de 1853 el Gobierno del Perú, queriendo proteger la industria naciente de la provincia litoral de Loreto, mandó construir a los Estados Unidos dos pequeños vapores, el Huallaga y el Tirado, con el objeto de facilitar la navegación de los ríos de la provincia que nos ocupa; pero desgraciadamente por su mala construcción, se perdieron prontamente, quedando abandonados desde el año de 1856, cuyos restos se pueden ver todavía sobre las playas de Nauta y de Omaguas..."


Luego de una guerra con Ecuador, en 1861 el Perú contrató la construcción en Inglaterra de cuatro embarcaciones, los vapores Morona, Pastaza, Napo y Putumayo, los dos últimos encargados de la exploración y cartografía del Amazonas y los dos primeros destinados al comercio fluvial interno y al uso militar -en 1860 el tratado de libre navegación con Brasil fue cancelado-.


Indio con cerbatana

Luego del fracaso de la expedición de 1853, se replanteó la estrategia colonizadora, dándole preferencia a la colonización de los valles más próximos a los Andes, como el proyecto de Pozuzo, cuyo gestor fue Kuno Damian Schutz, noble de Camberg y nacionalizado peruano en 1853. En su interesante libro "Der Amazonas" describe la experiencia que vivió dicho año y luego en 1857, al suscribir el contrato que terminó en el establecimiento de la colonia de Pozuzo:

"Esta colonia -Pozuzo- fue fundada por mí mismo en 1857, cuando cometí el error de creer en la consistencia y en las promesas de un gobierno criollo, que no cumplió sus contratos sino muy imperfectamente, sobre todo en lo relativo a la construcción de caminos."

"Kuno Damián barón de Schutz y Holzhausen... en setiembre de 1852 desembarcó en el Callao y se unió conforme al deseo del primer Ministro peruano -Tirado- a la expedición que enviaba el gobierno en 1853 a fundar una colonia en el bajo Marañón en la frontera con Brasil. El camino que siguió la expedición fue de Trujillo, Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba en el Huallaga, de aquí se ganó el Marañón en balsas. En Caballococha se separó el barón de la expedición y navegó el Amazonas en canoa hasta Manaos, desde donde hasta la desemboadura del río aprovechó un vapor. En este penoso viaje a través de América del sur adquirió la convicción el infatigable zapador de que la comarca del bajo Marañón y sus afluentes estaba apropiada para una colonización europea y presentaba favorables aspectos...



Dama de la localidad de Nauta

Dentro de la segunda expedición colonizadora de 1853 se encontraban varios extranjeros. En el Registro Oficial de dicho año se señala lo siguiente:

Lima, julio 25 de 1853. Debiendo marchar al territorio de Loreto de cuenta del Estado y en calidad de pobladores los norte-americanos Juan Dimiddie, Alejandro Ros, Jorje Enrique Hayden, Andrés J. Hazen, Enrique Freeze, Enós Cowles, Jorje Lord, Santiago L. Davenport, Eliás Kicktor, Guillermo Hogan, Enrique Hardi, J.H. Lee, G. Clark, Isaac N. Lay, Santiago Smith, Andrés Hathacoay y Juan Bruce: los italianos David Rondaneli y Agustín Cordiglia: los escoceses Samuel Anderson y Guillermo Muir, y el chileno José Vildózola, se les concede con arreglo al artículo 168 de la Constitución, la calidad de ciudadanos por naturalización: expídaseles la correspondiente carta y publíquese. Rubrica de S.E. – Tirado.


Qué fue de ellos, no lo sabemos. En base a lo que se comentó en el post anterior, probablemente abandonaron el Perú con rumbo a Brasil o regresaron a Lima. Otras propuestas recibidas para la colonización del Amazonas fueron las de Mauricio Kiechbach, quien en 1860 ofreció traer a 20 000 alemanes en un plazo de tres años, con rumbo a la localidad de Nauta, gozando los inmigrantes de numerosas franquicias y exenciones militares y aduaneras; dicha propuesta jamás se concretó, en parte por la negativa de los estados alemanes de permitir una inmigración de sus ciudadanos a territorios tan despoblados y de una manera tan desorganizada (concepción esta ganada por la triste experiencia de los alemanes de Rodulfo). Para 1862 el francés Félix Reneaut ofrece también colonizar el Amazonas, sin embargo su prpuesta fue denegada dado que él y sus asociados no ofrecían las garantías necesarias para asegurar el cumplimiento adecuado del contrato colonizador.







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(1) La Frontera domesticada: Historia económica y social de Loreto 1850-2000. Fernando Santos y Frederica Barclay. Fondo Editorial de la PUCP, 2002.
(2) La inmigración en el Perú. Juan de Arona 1891.
(3) Colección de leyes, decretos, resoluciones y otros documentos referentes al departamento de Loreto. Tomo V. Carlos Larrabure y Correa. Monumenta Amazónica, CETA 2007.
(4) Rejistro Oficial 1853
(5) Der Amazonas: Wanderbilder aus Peru, Bolivia und Nordbrasilien‎. Damian Freiherr Schutz zu Holzhausen, 1883 (Ilustraciones tomadas de este texto).
(6) Los ríos de la Amazonía peruana: estudio histórico-geográfico, político y militar de la Amazonía peruana y de su porvenir en el desarrollo socioeconómico del Perú. Guillermo S. Faura Gaig, 1964.

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